—Tus amigos están en la celda ¿Sabes algo al respecto?
Sarian todavía no reaccionaba a lo primero que escuchó. En lugar de sus amigos listos para escapar, su padre Uros apareció informado que los había capturado.
‘¿Atrapados? ¿cómo? ¡¿Qué fue lo que hicieron?!’
Él no pudo encontrar ninguna respuesta para lo que estaba sucediendo. Hasta ese momento todo estaba resultando increíblemente bien ¿En qué parte fue que fallaron?
—Ah, no te preocupes, no vine a capturarte. Sólo quiero que me digas si tienes algo que ver.
—¿Eh? Y-yo.
Sí no era para capturarlo como oficial, entonces ¿Por qué fue qué vino? Sarian tenía dudas si debía contarle la verdad o callarse. Era su padre después de todo, quizás estaba aquí para ayudarlo.
—Te escuché la otra vez ¿recuerdas? Tenías intención de viajar por el mundo y todo eso. Si esa chica, tu novia, estaba involucrada, supongo que tú también ¿no?
Eso fue suficiente para dejarlo sin más opción que confesar.
—Sí.
Sarian terminó murmurando sus palabras y Uros cruzó los brazos mientras exhalaba el aire de sus pulmones. No parecía molesto después de escuchar la respuesta de su hijo y terminó alzando una ceja.
—¿Sabes, Sarian? Si lo que quieres es recorrer el mundo, ser libre y todo eso, entonces lucha. Si no quieres tener nada que ver con las cadenas que te atan a este pueblo solo tienes que conseguir tu deseo… ganando.
Lo que acababa de mencionar Uros era cierto, cuando quisieras algo en este pueblo solo tenías que desearlo y volverte líder. Eso lo comprendió el chico, pero también sirvió para que Sarian se diera cuenta de algo.
Increíblemente, acababa de obtener una respuesta de su tonto padre. Ahora no tan tonto.
—¡Tienes razón papá! ¡Sólo tengo que ganar!
—Exacto, hijo, que bueno que lo entiendas rápido.
—Gracias papá, ya sé lo que tengo que hacer.
Y sin decir nada más y preservando su repentino entusiasmo, Sarian regreso a una de las habitaciones de la biblioteca, tomó su lanza separada en dos partes y comenzó a enroscarla.
Este era un sistema que había diseñado para hacer su arma más trasportable. Una vez que consiguió armar su radiante lanza regreso a la entrada.
—Bueno, papá. Me tengo que ir.
—Suerte, hijo.
Uros asintió con el mismo entusiasmo que el joven. Al parecer se había contagiado con el ambiente agradable que se había generado hace un momento.
Después de ver alejarse a su hijo, se dio cuenta que se había perdido de algo importante.
—¡Espera, Sarian! ¡¿A dónde vas?!
Si hubiese estado sereno como al principio eso sería lo primero que debía preguntarle al chico.
—¡A ganar, por supuesto!
—Ah, a ganar.
Conmovido con la voluntad de su hijo alzando su lanza vergonzosamente, Uros permaneció en la entrada sonriendo. Igualmente había algo que le incomodaba un poco y volvió a preguntar con dudas.
—Espera. A ganar ¡¿Cómo que a ganar?!
Se percató demasiado tarde. Sarian ya no estaba a la vista para poder detenerlo.
—¡Espera, Sarian! No me digas que…¡Pretendes enfrentarte contra Vladimir!
Su mayor preocupación se cumpliría. En ese momento, Sarian se dirigía a su primer combate, y su rival era la tercera persona más poderosa de la aldea.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
Lo único que sabe de su contrincante es de su peligrosa habilidad personal. Lo que Vladimir mostró en su último combate no le sirve mucho de referencia. En apenas un minuto había conseguido vencer al anterior líder que estaba en racha.
¿Cómo se debe enfrentara a alguien así?
De todas formas, ya no hay retorno. El motivo por el que peleaba era más importante que aliviar su inseguridad.
Sarian corre con la mayor potencia en sus pies y llega hasta la plaza. Nuevamente ve al actual líder descansando en su silla, paciente. Vladimir se da cuenta de la llegada del joven y se fija en él.
Ante de ser intimidado por esa mirada, Sarian continúa avanzando con tranquilidad. Intenta controlar su respiración y el agarre de su lanza pierde fuerza lentamente.
Vladimir lo mira atentamente. Es normal que le tenga la vista encima ya que no es frecuente encontrarte a alguien armado en el centro de la plaza. Cuando esto sucede, por lo general, se trata de un retador.
Andes de decir algo, Sarian toma aire y lo deja salir sonoramente. Con sus dos manos agarra su lanza y la punta de esta acaba apuntando hacia Vladimir. Este gesto es suficiente para explicar lo que dirá a continuación.
—Vine a desafiarte.
Sarian dejó salir las palabras que en otra situación y otro mundo le resultarían vergonzosas. A pesar de eso, Vladimir no se burla,
—¿Estás seguro?
En lugar de hacer eso, mira a Sarian con determinación. El chico asiente a la innecesaria pregunta y Vladimir regresa a su lugar para tomar su arma. Mientras se retira momentáneamente, agita su mano en dirección a algunas personas del borde de la plaza. En respuesta uno de ellos se apresura por una de las calles de tierra y regresa al cabo de un par de minutos con la jueza.
—¡!
La joven madre del chico está sorprendida por enterarse que el duelo, en el día de hoy, sería más temprano que de costumbre, pero cuando ve quien es el retador su boca se abre por completo a la par de sus ojos.
Sarian decide devolverle una sonrisa forzada y Vesna, la jueza, demora unos cuantos segundos en reaccionar.
—¿Qué sucede, te sientes mal?
Con un tono tranquilo Vladimir se voltea hacia la joven y le pregunta. Ella apenas reacciona sacudiendo su cabeza y colocándose en el centro de los dos contrincantes.
Antes de hacer su tradicional señal, ella volvió a mirar con preocupación hacia su hijo.
—T-tesoro ¿…estás seguro?
Sarian la ve angustiarse mientras pronuncia esas palabras y decide regresarle una sonrisa relajada. Prefiere no dar una respuesta y permanece en silencio.
—O-k, entonces ¡ …Comiencen!
Lentamente, Vladimir levanta su espada y Sarian se pone en guardia con su lanza completamente de frente. A pesar del aviso de que comiencen ninguno de los dos se apresura hacia el contrario.
‘No pude ver mucho en su anterior combate, así que tendré que ir adaptándome mientras lo esté enfrentando…’
Sarian propone un combate extendido por lo que vio el día anterior, pero si reaccionar suficientemente rápido, Vladimir ya se encuentra a su lado y abalanza su espada con violencia.
Sarian intenta evitar ser partido en dos de tajo y retira su lanza para esquivar el golpe, consiguiéndolo. La madera resiste el poderoso impacto, pero Vladimir no se detiene, su brazo derecho desciende con rapidez y Sarian intenta evitar que aterrice en su cabeza.
El puño pega de lleno en el cuerpo del chico, específicamente en su hombro. Antes de que pueda quejarse, Sarian termina siendo arrojado al suelo y al instante siguiente seda cuenta que su brazo izquierdo está totalmente adormecido.
Vladimir no deja que el chico valore su situación y arremete con su espada en alto. Cualquiera se puede dar cuenta que no piensa contenerse ni siquiera con un niño.
Más por reflejo que por habilidad Sarian se arroja hacia un costado y evita el primer corte que acaba dejando una marca profunda en el suelo. El chico comienza a perder la calma mientras ve al sujeto frente a el en un estado de frenesís.
Vladimir es de los más fuerte del pueblo porque siempre va con todo.
Con la lanza aun en su mano, Sarian intenta desviar el segundo golpe sacudiéndola en frente suyo, pero sus golpes con una sola mano son tan débiles que apenas consigue repelar la espada unos centímetros de su cuerpo.
Vesna se comenzar a poner nerviosa y comienza a considerar detener el combate a pesar que todavía no hay daños.
Vladimir decide aumentar su potencia al ver que sus ataques son desviados. Toma la espada con sus dos manos después de un fuerte golpe contra la lanza y, con toda su fuerza, desciende su agrietada espada.
Sarian tendrá que hacer algo con su postura. Con el último choque de armas, la punta su lanza retrocedió tanto que no podrá alcanzar el potente golpe que ha arrojado Vladimir.
Como única variante, Sarian incrusta la punta de su lanza en el suelo y coloca el asta encima de su hombro.
—Aagh.
Es un golpe contundente directo en el abdomen. La lanza se consiguió enterrar y frena con violencia el ataque de Vladimir. Este se queda momentáneamente sin poder respirar y retrocede agitado.
Sarian tiene un momento para ponerse completamente de pie y vuelve a encarar a Vladimir.
‘Uff. Parece que utilice mi golpe de suerte’
Por desgracia no fue un golpe que le daría la victoria. Ahora Vladimir atacaría con más cuidado, pero la ventaja que tiene en este combate es abrumadora.
‘En esta situación perderé. Es bueno saber que mi entrenamiento sirvió para algo, pero no será suficiente para vencerlo’
No sólo se trata de la diferencia de fuerzas y de experiencia. En este momento, Sarian sólo tiene a disposición uno de sus brazos, el otro cuelga como chorizo en su lado izquierdo. Como un usuario de lanza, esto significa que sus golpes no tendrán la misma fuerza.
‘Todavía me queda mi carta trampa, pero no me dará mucha ventaja. Además, si consigue golpearme la situación empeora ¿Qué rayos estoy haciendo?’
Con esa pregunta tardía, Sarian comienza a exprimir su cerebro en busca de una solución. Su habilidad personal es útil para un escape, pero el ataque dependerá de él.
Vladimir no pretende permanecer quieto en su lugar por más tiempo y comienza a acercarse. Esta vez se aproxima con cautela.
Sarian retrocede lentamente e intenta rodearlo. Tiene intención de llegar a una parte de la plaza y discretamente se acerca a ese lugar.
Desde hace un momento el chico lo siente, el olor a humo.
Vladimir ataca nuevamente. Lo hace en este momento porque lo que haga Sarian no lo podrá sorprender nuevamente. El chico no espera a el acercamiento para reaccionar y agitando la punta de su lanza para desviar la espada, corre hacia su objetivo.
Vladimir lo sigue y detrás de ellos dos, Vesna y varios de los aficionados de la plaza se dirigen al nuevo terreno del combate. Hay mucha expectación por ver de que es capaz el chico que ha resistido con valor los peligrosos ataques de el tercer sujeto más fuerte del pueblo.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
En el oscuro pasillo de la prisión…
—¡Idiota!
Los innumerables quejidos, protestas e insultos de una señorita se escuchaban por todo el lugar. El guardia que vigilaba las celda y que también era el responsable de escoltarlos hasta aquí, decidió salir de ese lugar con tanto ruido ambiental producido por los chillidos estridentes de la joven.
Esa chica era Boza y no se encontraba sola en su celda.
La víctima a la que estaba dirigidos todo su odio y violencia era el pobre Rade, que veía como la joven le sujetaba la cabeza intentando aplastarla.
—¡Eso duele mucho! ¿sabes?
Este comportamiento podía llegar a considerarse justificado ya que el hecho de que estuvieran, en este momento, encerrados era debido al atrevimiento de joven.
Cuando se encontraba desesperado ante la poca cooperación de Boza con el plan de escape, Rade decidió alzarla en su hombro y llevarla a la fuerza.
Por supuesto, ella no estaba dispuesta y que la forzaran empeoró todavía más su actitud. Si a eso se le añadía que fueron descubierto y encerrados, la poca paciencia de la joven se terminó y comenzó a desquitarse con el chico.
—¡¿Quién te dio permiso a tocarme, llevarme y meterme en este sitio?! ¡¿Quién te crees que eres?!
Rade sólo podía soportar que su cabeza fuera agitada mientras mostraba una risa forzada. Lo cierto es que las cosas terminaron muy diferentes a lo que él esperaba y gran parte era por su culpa.
A diferencia de los chicos que se peleaban, una tercera persona se encontraba en al celda en completo silencio. Mira era la chica que atraparon junto con esos dos y desde que llegó a este sitio no había pronunciado ninguna palabra.
Ella seguía sosteniendo los barrotes de la celda y su mirada permanecía baja. En algunas ocasiones, apretaba las barras de hierro hasta que finalmente las liberaba.
Después de que Boza se sintió más relajada se volteó hacia donde estaba su hermana deprimida. Rade, por su parte, permaneció tirado en el suelo bastante mareado.
—Tú también, Mira ¿Por qué no me dijiste nada de lo que estaban haciendo?
La diferencia entre la actitud hacia su hermana, comparada con como trato a Rade era inmensa. Sus palabras fueron filosas, pero nunca aparición algún signo de hostilidad en su tono. A pesar de ser con un tono más relajado, Mira no respondió.
—¿Qué sucede, Mira?
La chica alzó su mirada y se giró para ver a su hermana. Para responder su pregunta agitó su cabeza indicando que no se preocupara.
—¿Crees que se fue sin nosotros?
El que preguntó fue Rade. Las orejas de Mira se alzaron y sus ojos se abrieron por un momento. Eso fue una muestra de que lo que escuchó la sorprendió bastante.
—…no creo que se haya ido.
Aun así, la joven afirmó con confianza. Aunque esa fue una posibilidad que no consideran en un comienzo, ella confiaba en Sarian.
—Sin embargo… me preocupa que haga una locura.
Mira reveló el motivo de su incomodidad con signos de dolor en su rostro. Ella fue testigo de primera mano de los comportamientos arriesgados que tenía el chico en situaciones difíciles.
—A ese también le tengo que decir unas cosas…
—Shhh
Rade intervino siseándole a la chica y esta por supuesto que se enojó. Antes de que descargara su furia nuevamente varios pasos comenzaron a escucharse desde el comienzo del pasillo.
Eran tres ritmos diferentes, uno se escuchaba ligeramente y parecía producirse por un ritmo elegante y relajado. El otro era el tradicional retumbe de las botas del guardia de la prisión. A esos dos pasos le siguió un tercero, este era tanto elegante como firme y uniforme.
Por alguna razón, cuando Rade escucho esta rítmica marcha, los pelos de su cola y cabeza se erizaron.
No tardaron en aparecer frente a la celda los responsables del reciente ruido en la cárcel. Dos de ellas eran mujeres, una rehúya y otra humana. El tercero era el propio guardia y este abrió la celda en donde los chicos se encontraban.
La presión que ejercían estas dos mujeres fue suficiente para que el guardia se apartara varios metros después de cumplir con su función. Los chicos también hubiesen querido hacer lo mismo, pero a quienes buscaba estas mujeres eran a ellos.
Valeska y Milica visitaron a los chicos claramente molestas. Ambas tenían sus brazos cruzados. Aunque los chicos tenían permitido salir de la celda ninguno se atrevió a dar el primer paso.
—Y bien…¿Qué sucedió?
Valeska fue directa y miró fijamente a su hijo. Rade trató de escapar de su mirada pera hacer eso podría ser peor.
—Intentamos escapar…
Mira se atrevió y reveló sus intenciones, no inventó escusas ni trató de engañar a las dos mujeres. Ellas por su parte escucharon atentamente lo que la chica trataba de decir.
Durante toda la explicación, Mira trató lo más posible de desvincular a Sarian con el plan que tenían preparados para escapar.
—Entonces, ¿Pensaban escapar por el bosque para evitar que Boza usara su habilidad en el pueblo?
Aunque sospechaba de lo que había escuchado, Milica expuso su conclusión. Los tres chicos asistieron sin rectificar nada.
—pero… ¿no te parece extraños que nuestros increíbles chicos hicieran algo tan desesperado?
Aun así, Milica tenía algo más que decir,
—Me parece extraño que intentara escapar por el bosque. Sobre todo, cuando los guardias se habían reunido en ese lugar por un repentino ataque de bestias.
—Además que no mencionaron nada de lo que tenían pensado hacer después de que huyeran. No creo que se atreverían a hacer algo tan arriesgado.
Valeska incluyó este punto en la deducción de la madre más joven. Esto fue suficiente para que los chicos bajaran la cabeza.
—Bueno. Supongo que será mejor que me lo cuente en el camino.
Milica comenzó a moverse y Valeska la acompaño. Los tres chicos las miraron sorprendidos e intercambiando miradas entre ellas y el guardia que seguía estando al fondo del oscuro pasillo.
Ellas se dieron cuenta de lo que les preocupaba a los chicos y respondieron tranquilamente,
—No se preocupen…
—Ustedes sólo estaban jugando en el bosque ¿No es verdad, Valeska?
Las dos intercambiaron sonrisas maliciosas y se volvieron a voltear al frente. En esta ocasión los chicos si las siguieron y juntos abandonaron al prisión.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
Vladimir se ve claramente molesto. Cada vez que consigue acercarse, Sarian logra evitar o bloquear cualquier de sus ataques. El chico trata de no verse como un cobarde huyendo del combate y hace que su retirada parezca parte de su forma de pelear.
Como enfrentarlo no terminará de la mejor forma, Sarian decidió buscar una ubicación favorable. Todavía tiene el inconveniente de no poder utilizar su brazo izquierdo por lo que cada vez que esquiva uno de los ataques de Vladimir utiliza como apoyo sus muslos, piernas o incluso su cabeza.
Luego de alejarse por 5 minutos de la plaza, ambos llegan a un sitio lleno de un creciente humo. Se trata del salón que Zoran, el hermano de Sarian, tenía ordenes de quemas.
El trabajo de Zoran se realizó de forma exitosa y el salón en donde todo vienen a comer, comienza a dejar escapar humo por las ventanas. Esta es la ubicación ventajosa en la que pensó Sarian.
Una construcción incendiándose le puede proveer más oportunidades de dañar al contrario o que este termine afectado por el humo y el fuego.
‘Si consigo que Vladimir entre conmigo, lo llevaré hasta la habitación del centro y con mi habilidad saldré del edificio. Espero que salgamos vivos de esta’
Decidido por ese plan, Sarian dirige la punta de su lanza hacia su brazo izquierdo. Lo mejor sería aprovechar el estado en el que se encuentra para hacerse una herida sin dolor.
Con un pequeño corte, varias gotas de sangre empiezan a caer en el suelo. La marca esta a la entrada del salón. A pesar de no ser doloroso sigue siendo algo desagradable de ver.
Vladimir finalmente llega y el chico espera su arribo.
—Y bien… ¿vas a dejar de correr?
—Sólo si te rindes.
Vladimir termina sonriendo por la absurda respuesta del joven y comienza a retirarse las botas que lleva puesto.
‘No me digas que tu maestro te forzaba a contenerte.’
Sarian lo mira confundido hasta que por fin comprende sus intenciones.
La habilidad personal de Vladimir funciona cuando entras en contacto con él. Por lo que si ahora, tanto sus manos como sus pies estaban descubierto, este puede atacar con mayor variedad y complicarle el combate al chico.
—Es mucho humo
—¡Es un incendio!
Ambos están frente a la puerta del salón. El humo comienza a ocupar el aire alrededor de la estructura y el público que estuvo siguiendo de cerca el combate llega a la conclusión de que el olor que recientemente se sentía era causado por un incendio.
Sin embargo, nadie se atreve a interrumpir la pelea y siguen mirando expectantes.
Vladimir los complace y se abalanza hacia el joven que no tiene más remedio que recibir el primer golpe con su espada. Es tan potente como los otros y, al igual que antes, Sarian soporta el impacto apoyándose de su pierna derecha.
Vladimir aprovecha lo poco estable que está el chico y impulsa su brazo izquierdo. Esta es una secuencia que se ha repetido en un par de ocasiones por lo que Sarian no tiene problemas en evadir el golpe encogiendo su cuerpo.
—AAgrr.
—AAAh.
La pierna izquierda de Vladimir patea la cadera del chico. Había renunciado al combate con los pies hasta este momento, pero ahora que incorporaba este nuevo elemento, a Sarian le cuesta más el poder salir ileso.
‘¡Mierda!¡Esto va mal!’
Lo peor de este intercambió es que el chico tiene esa parte de su cuerpo adormecida y esto le dificulta el movimiento. Correr era complicado con un brazo colgando inútilmente, pero ahora ya no podía ni siquiera moverse rápido.
‘¡¡Debo entrar enseguida!!’
Vladimir no espera otro segundo y comienza su segunda oleada de golpes. Se le ve dispuesto a concluir de inmediato con el combate.
Sarian comienza a bloquear los primeros golpes, pero termina de igual forma que la primera vez. Su pierna izquierda comienza a fallar y se apoya con su lanza como un basto para mantenerse en pie.
Un tercer intento de Vladimir es interrumpido por la barrida con la lanza del chico. Aprovechado de que sus movimientos eran repetitivos, Sarian consigue derrumbar a Vladimir. Este pequeño tiempo ganado le sirven al joven para atravesar al cortina de humo de la puerta.
—¡Sarian!
La jueza, que también es su madre, grita desesperada el nombre del chico. No es sólo ella, el resto de las personas miran perplejas hacia el local.
Vladimir se levanta lentamente y mira con enfado hacia la puerta. Se encuentra meditando de si entrar o no allí. Si esperara en este lugar su victoria estaría prácticamente asegurada, entrar no parece traerle ningún beneficio.
Sin embargo…
—¡También entró!
—¡¿Están locos?!
Vladimir fue tras el joven.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
Dentro del edificio comienza a aparecer fuego en algunos marcos y paredes. El calor es muy superior al que hay afuera.
Sarian intenta llevar su cuerpo hacia el frente usando su arma como bastón. Se ahorro el dolor de esos contundentes golpes que hasta pudieron causarle alguna fractura, pero caminar en este estado es agotador. Además, el ambiente dentro del salón empieza a ser sofocante.
—Detente.
Una voz familiar llega desde atrás antes de que el chico pueda ocultarse en una de las distintas puertas del local. Vladimir lo ha alcanzado bastante rápido.
Sarian se voltea y mira fijamente a su contrincante. Él no parece sorprendido de ver tan pronto a ese sujeto.
Al igual que Vladimir, Sarian consideró la posibilidad de que no lo siguieran, pero…
—Imagine que vendrías… a rescatarme.
El chico dice con tranquilidad y con convicción. Vladimir por su parte, no se ve sorprendido y tampoco niega lo que dijo Sarian.
—Eres un buen tipo.
Sarian se coloca nuevamente en posición de combate. A diferencia de otras ocasiones, esta es una posición completamente defensiva, no parece tener ninguna intención de atacar con su lanza, sino de protegerse.
Vladimir lo sigue, toma su espada con sus dos manos y dirige la punta hacia donde está el chico. Un segundo más tarde, se lanza con determinación.
El primer golpe parece ser el más potente, viene desde arriba por lo que Sarian alza su lanza y usando su frente consigue frenarlo. Su cabeza y su brazo retroceden tanto que se tambalea. Vladimir vuelve a levantar su espada.
El segundo golpe Sarian lo esquiva, se dio cuenta que resistir esos golpes sólo lo acabaran afectando. Su visión empieza a nublarse por el calor y por recibir todo el poder del impacto con su misma cabeza.
La espada de Vladimir destruye una silla con su tercer golpe. Los restos de madera y las astillas terminan alimentando el fuego alrededor.
Sarian desvía el cuarto golpe que venía por la derecha, la espada se incrusta en una de las mesas y cuando Vladimir la saca la madera se termina por partir en dos.
Vladimir golpea nuevamente, Sarian apenas puede escapar bloqueando el filo de la espada con la punta de su lanza. La mano del chico se retuerce y le provoca un dolor punzante.
Antes de pender el ímpetu del combate, Vladimir realiza un último golpe. Desde abajo abanica su espada y el chico usa su lanza para interponerse entre ese ataque mortífero y su cuerpo.
Sarian recibe toda la fuerza del impacto y la utiliza para salir arrojado contra una de las paredes. El golpe contra esta termina dañándolo y pierde por un momento el aire.
Vladimir no retrocede y carga con intensión de ensartar su espada en el hombro del chico. Sarian se apresura y atraviesa la cerradura de una puerta cercana dejando escapar una explosión desde la otra habitación.
El fuego, que buscaba desesperadamente oxígeno, ingresa al salón. Sarian consigue librarse gracias a la propia puerta que lo cubrió.
Ahora, Vladimir se ve forzado a detenerse y retroceder. Si esto lo hubiera hecho un segundo después, su cuerpo se hubiese cubierto en llamas de inmediato.
La situación se está volviendo cada vez más peligrosa para ellos dos, pero el combate no se detiene. En el momento en el que Vladimir duda, Sarian le arroja su preciada lanza, pero lo hace tan forzado que termina encajada a varios metros del suelo, en uno de los pilares de madera cercanos.
El chico esta desarmado en este momento. Vladimir sabe bien que no debe confiarse y se acerca cuidadosamente. Con un golpe debe bastar para terminar el combate. Sarian lo hizo bien, pero era imposible que consiguiera vencer a Vladimir.
—Será para la próxima.
—…
Vladimir le dice honestamente, pero al momento se queda sorprendido. Sarian atraviesa la puerta de donde provino la explosión, rodeándose de fuego.
—¡Espera!
Vladimir se prepara para ir al salvar al chico, pero el sonido de la madera quebrándose lo fuerza a mirar hacia atrás, encima de él. En donde estaba la lanza.
—¡AAAAAH!
Sarian usa el asta de su lanza y golpea de lleno en la cabeza de Vladimir. El sonido rechinante del suelo bajo los pies suyos acompaña al impacto. El tercer sujeto más poderoso de la aldea cae sobre sus rodillas, inconsciente.
El combate finalizó. Mientras tanto, el fuego se fue apoderando de cada rincón del salón.
‘Sería muy tonto morir aquí después de haber ganado’
El chico busca desesperadamente una forma de salir de ese lugar. En su estado actual no podrá ser capaz de llevar a Vladimir con él.
Por supuesto, irse sólo no es una opción viable en este momento, así que comienza a mirar a sus alrededores.
El combate fue exhaustivo y él comienza a sentirse agotado. Sus piernas le pesan, más cuando la mayor parte del cuerpo recae en una de ellas.
El humo se comienza a hacer denso y la visibilidad se dificulta a cada segundo. El calor seca rápidamente el sudor que sale con facilidad. No hay forma de salir de aquí.
Antes de que se pueda dar cuenta de eso, Sarian se derrumba en el suelo y pierde la sensación del cuerpo. En unos minutos, tanto él como Vladimir estarán completamente calcinados.
‘Use mi habilidad para marcar la cima del pilar de madera…’
Aún está consiente.
‘… la marca que hice afuera ya no me sirve’
Pero no será por mucho tiempo.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
El ruido de los alrededores comenzó a sentirse. Inconscientemente, las orejas del joven buscaban la procedencia, pero no fueron capaces de encontrar un lugar específico. El ruido venía de todas partes, lo estaban rodeando.
Las voces que escuchaba, los murmullos y los lamentos, todos se juntaban. Fue en ese momento en el que no pudo resistirse a abrir sus ojos.
Su visión se lleno de caras conocidas cubiertas de lágrimas, moco y angustia.
Sarian seguía vivo y a su lado estaban su madre Vesna, su prometida Mira y sus hermanos Rade y Zoran. Además, más al fondo estaban Valeska, Boza y Slavica.
Todos parecían sentir cierto alivio cuando Sarian abrió los ojos. El resto del público empezó a gritar, aplaudir y silbar.
—¡El chico ganó!
Decían algunos,
—¡Derroto a Vladimir!
Respondían otros,
—¡Increíble! ¡¿no?!
Se sorprendía el resto.
Alrededor del chico se había generado un ambiente festivo. Manteniendo su espacio, todos felicitaban al joven.
—Mi querido niño ¿estás bien? ¡Ganaste! ¡¿sabes?!
Vesna exprimía con angustia la cabeza del chico contra su pecho.
—¡¿Qué tratabas de hacer, Sarian?! ¡¿Qué tratabas de hacer?!
Mira compartía la ansiedad de Vesna y apoyo su pequeño cuerpo en la espalda del joven mientras lo abrazaba.
Esta situación requerida de muchas explicaciones, pero pasaron varios segundos hasta que por fin fue liberado.
Fue en ese momento que se dio cuenta que, a su lado, también estaba el cuerpo de Vladimir. Estaba cubierto de tizne y con algunas quemaduras en sus brazos y piernas. Sarian respiró aliviado al ver que seguía respirando.
‘Supongo que soy el líder de la aldea, y lo hice sin necesitar rellenos’
Por lo que había dicho su madre, él ganó. Sarian sabía que consiguió vencer a Vladimir, pero ¿cómo lo supo el resto? Aunque lo primero que debía saber era,
—¿Cómo llegué aquí?
Lo último que el chico recordaba era estar tumbado en el suelo por la falta de oxígeno y el calor excesivo.
—Oh. Pues como vi que tardaban en salir me puse muy nerviosa, así que convencí a varios de entrar a buscarlos.
—Yo fui quien te sacó.
Una repentina declaración vino del fondo. Se trataba de un sujeto que a Sarian le traía malas sensaciones, y en respuesta a la mueca del chico, él mostró una sonrisa prepotente.
—Gracias, Bo… suegro.
Por supuesto, el chico no sería grosero con quien lo había ayudado, pero si intentó dejar claro que seguir molestándolo era un tema aparte.
—¡Ni se te ocurra llamarme así de nuevo!
Bolek estaba tan enojado que empujó a todo el que tenía en el camino,
—¡!
Y luego frenó en seco cuando la mirada asesina de Vesna se cruzó en su camino.
—Gracias otra vez, Bolek
Aun así, ella fue capas de darle un agradecimiento sincero y Bolek terminó desistiendo de meterse con el chico. Con la mano rascando ligeramente su cabeza, regreso a su lugar.
Fue en ese momento cuando Vladimir comenzó a mostrar síntomas de estar consiente. Lentamente se comenzó a frotar su cabeza y a sentarse en el suelo. El resto de las personas se mantuvo mirándolo hasta que él, finalmente, se volteó a donde lo miraba el chico.
—Buena pelea. Ganaste de manera justa, pero…
Vladimir movió su mirada hacia su presa. Boza se sobresaltó cuando recibió la atención de ese sujeto y Rade, en un esfuerzo innecesario se interpuso entre ellos, protegiendo a la chica.
—Mañana no me vencerás.
Él concluyó con esa afirmación. Nuevamente miraba a Sarian, en esta ocasión lo veía sin menospreciar al chico. Se podía ver que en la próxima oportunidad no se descuidaría.
A sus contundentes palabras, el chico sonrió ligeramente,
—Lo siento…
Y hablo de manera calmada.
—Como nuevo líder, exijo que la chica llamada Boza…
Giró su cabeza hacía cada una de las personas que se encontraba en el lugar. Levantó levemente su voz y todos escucharon con atención.
—… sea expulsada inmediatamente de la Aldea.
Sarian declaró con confianza, mientras miraba a Boza a los ojos. La sorpresa de los presentes no se hizo esperar. Varios murmullos y algunos gestos de sorpresa se repitieron entre las personas.
—Si ella no tiene ningún inconveniente puede cumplir con mi deseo. Y cómo ya no pertenece a la aldea mañana, desde hoy ella no tendrá cumplir las demandas de ningún rehúya.
—¡¿Qué?!
Vladimir se veía claramente molesto. El aire que salía por su nariz se hizo visible y sus ojos afilados atravesaron al joven. La única que quedaba por reaccionar era la propia Boza. Eso lo entendió el resto y al igual que en el día anterior las miradas de todos a su alrededor apuntaron a ella.
Valeska y Milica los miraban con cierta incomodidad, pero no pronunciaron ninguna palabra. Rade volteaba la vista entre la chica y su hermano. Boza arrugaba su vestido con sus manos y sus ojos permanecieron bien abierto.
—No te preocupes. No te irás sola.
Guiñando su ojo, sarian le dio un último empujo a la chica que llenos de inmediato sus ojos con lágrimas y asentía con fuerza.
—De acuerdo. Acepto esa petición.
Boza ya no pertenecía a la aldea y por lo tanto ella no tendría que sacrificar su tiempo de vida por los demás. Podía perecer algo egoísta, pero era igualmente cruel pedirle semejante sacrificio.
Vladimir se levantó del suelo y miró al joven que permanecía sentado en el suelo. Ni Vesna ni Mira le dieron la oportunidad de ponerse en pie y ahora debía elevar su cabeza, bien alto, para encontrarse con los ojos de Vladimir.
Él seguía mirando al chico con una filosa mirada, pero tras un par de segundo su expresión se fue suavizando,
—Hum.
Y con un sonido de incomodidad se giró y comenzó a abandonar el lugar.
—¡Eh, Vladimir!
Antes de que desapareciera entre la multitud, Sarian lo llamó sin temer una reacción violenta de aquel sujeto. El comportamiento de aquel chico pudo provocar fácilmente que Vladimir perdiera la calma, sin embargo, con tranquilidad, él decidió atender el llamado del chico.
—¡Gracias por entrar a buscarme en el salón!
No se estaba burlando de él por haber caído en su trampa. Le estaba agradeciendo sinceramente y es que, Sarian, se había dado cuenta de que Vladimir no era un mal sujeto.
—…
Él por su parte, no dijo nada y se retiró.
—Líder…
En ese momento, uno de los sujetos del público se acercó con cautela al joven. Su ropa era bastante conocida por el joven y era característica de las personas que trabajaba en aquel túnel subterráneo. Eso indicaba que ese sujeto era un guardia.
—¿Qué sucede?
Sarian finalmente se levantó y encaró con tranquilidad a aquella persona.
—Nada… es que debe decir cuando debemos expulsar a la joven.
Para indicar de quien hablaba, ese sujeto uso su mentón para señalar a Boza. Sarian no conocía muy bien como se manejaban todo el asunto de una expulsión, pero sabía que a ella no le permitiría permanecer mucho tiempo en el pueblo.
—Será para mañana. Antes de que pelee por mi puesto.
—Comprendo.
El guardia se retiró satisfecho y con él, las personas que no pertenecían al círculo del joven líder.