—Comeremos en el Salón ¿no?
En el instante en el que el enorme grupo de personas regresaba al lugar de donde había venido, el comentario fugaz de Ljuba se elevó por encima del resto de voces.
De inmediato, el deseo de mucho era corregir el enorme error que había cometido con sus planes. Antes que cualquier otro pudiera rectificarlo, Zoran habló con voz seria e inmutablemente.
—Yo quemé el salón.
—¡¿Fuiste tú?!
—¿El salón se quemó?
—Zoran. Será mejor que me expliques eso.
Uno tras otro, los comentarios molestos, asombrados y disgustados se repitieron por todo el grupos. A Zoran no parecía afectarles mucho y siguió su camino sin dar una expresión concreta en su rostro.
La persona que más interés tenía en aclarar lo que acababa de mencionar el chico era su propia madre, que se acercó lentamente mientras el resto permanecía expectante viendo esta aproximación.
—Dime, Zoran ¿Cómo es eso? ¿Por qué hiciste algo tan malo?
La mezcla de dolor, disgusto y ansiedad en la voz de Valeska mientras interrogaba al chico fueron el resultado de culparse ella misma.
Sarian sintió que el pecho se le comprimió con tanta fuerza y no pudo soportar seguir viendo esta escena sin decir algo al respecto. Quería mostrar sus respetos a su hermano, que no dudo en ayudarlo, pero igualmente se sentía sorprendido de que Zoran no dudo en ningún momento contar lo que había hecho.
Tal vez, la explicación más razonable era que, a diferencia de Sarian que conservaba recuerdo de un joven que vivió durante 17 años en una sociedad donde mentir era necesario, Zoran en este caso, era un niño que apenas tenía 5 meses de vida y sus queridas madres lo educaron con la sinceridad.
—Yo se lo pedí, madre.
Esta vez, Sarian también sería sincero. Primeramente, no estaba bien que Zoran cargara la culpa sólo por sentirse atormentado de cargar con una mentira. Lo segundo era que Sarian quería respetar la educación que le dieron sus madres en este mundo, al igual que lo hizo en el anterior.
—Sarian ¿tú?
Valeska desvió la atención de inmediato al nuevo culpable. Ella parecía convencida al no obtener ninguna respuesta del primero joven, dándole a entender que realmente no tenía mucho que decir.
—Será mejor que hablemos de esto en otro lugar.
—¿?
A lo que Valeska se refería era que lo mejor era hablar con calma y no en frente de la carretera, en donde varias personas podrían pasar y escuchar. Eso parecía extraño de ella, quien decidió iniciar el interrogatorio de Zoran sin preocuparse mucho por el lugar ni el momento.
Fue de esa forma que Valeska, Sarian, Rade y una inesperada Mira se dirigieron a la pequeña habitación que tenía en su posesión el actual líder de la aldea.
Una vez se acomodaron, Valeska en el único asiento disponible y los tres jóvenes en la cama, la mayor observó detenidamente los rostros de los implicados. Tal vez, era algún tipo de mecanismo que tenían las madres para determinar cualquier secreto que ocultaban sus hijos.
Mira era la que menos relación tenían entre las cuatro personas, pero ella decidió venir por su cuenta por razones personales. Uno de los puntos que se tocarían seguramente sería el de su hermana y no había nadie mejor que ella para interceder por la expulsada.
—Bien. Creo que me tendrán que explicar nuevamente qué estaban pensando hacer.
Hablar de cómo les estaba yendo el día es una buena forma de iniciar una conversación. Sí quieres tener una conversación abierto, lo más recomendable sería iniciar las conversaciones de manera que la otra parte tenga el interés de participar, pero en este caso, Valeska salto directamente al punto al igual que como lo hizo de camino a este lugar.
Los chico inmediatamente se sintieron presionados por cómo y quién debía responder. Por un breve momento intercambiaron sus mirada indecisas y voltearon para ver de frente a Valeska.
—Planeamos un escape.
Sarian, que estaba sentado en el medio, respondía sin intención de ocultar nada mientras a su derecha estaba Rade que apretaba sus puños y a su izquierda Mira asentía con decisión. Los tres fueron sinceros con sus intenciones y Valeska fue testigo de sus miradas.
A la señora no le quedó más remedio que devolver una sonrisa orgullosa y continúo mirando a los chicos. Al parecer y sin haberlo acordado previamente, Sarian siguió contando lo sucedido durante estos dos días.
Hablo de cómo fue que conocieron a Vladimir, del duelo en donde el hizo la petición de utilizar a Boza. También se habló de los inconvenientes de la habilidad especial de la chica y la investigación que hicieron en el despacho de Vesna.
Luego llegó la parte del escape y en ese momento Valeska frunció el ceño mientras avanzaba con la explicación. En ese instantes sitio la necesidad de interrumpir al chico.
—Entonces, ustedes planearon desviar la atención de los guardias al bosque, agrupar bestias para contenerlos. Acumularon suministros y planeaban fugarse y evitar que los persiguieran.
Sarian sintió un sudor frio bajar por su espalda. No sabía cuándo, pero en ese momento pensó que algo que lo que había dicho llamó la atención de su madre y la hacía sospechar.
Por una razón muy evidente, él había evitado hablar que este plan de fuga tenía como objetivo la huida suya y de Mira para viajar por el mundo. Hasta ahora, su explicación se basaba en que todo se trataba de un plan de rescate.
—¿Puedo preguntarte una cosa, Sarian?
El joven no tuvo más remedio que asentir.
—¿Qué pensaban hacer cuando consiguieran escapar? Si tenían suministros es porque pensaban alejarse por bastante tiempo de la aldea. Además, tu plan luce demasiado elaborado como para que se concibiera de un día para otro.
Como si hubiesen descubierto su secreto mejor guardado, Sarian quedó paralizado y su boca se negó a responder las dudas que tenía Valeska. Ella por su parte, no dejó escapar este desliz en su actitud y siguió presionando.
—Conocías a todos los guardias, eso hizo más fácil que pudieras convencerlos de ayudar en el bosque. Puede que sea una casualidad que tuvieran un trabajo tan conveniente en la aldea… pero lo de los suministros. No lo entiendo.
Sarian y compañía comenzaron a tragar saliva mientras seguían escuchando a Valeska que entrecerraba los ojos sin perder la vista de sus rostros.
—Hay algo más que no entiendo. Si tenían preparado un escape sigiloso, ¿Cómo fue que terminaste peleando contra Vladimir?
—Mi padre me dijo que… me dijo que Mira y los otros habían sido capturados. Fue lo único que se me ocurrió hacer en esa situación.
Aprovechando esta pregunta que se alejaba de las sospechas que Valeska tenía respecto al plan, Sarian contesto con dudas, pero decidió ser honesto con la intención de ganar algo de confianza.
—¿Por qué Uros iría a decírtelo?
—¿Eh? ¿Por qué…?
Sarian no entendía el motivo de esa pregunta. Aun así, sus desconocidos instintos de peligro le advertían sobre esta pregunta.
—¿Quieres que responda yo?
Valeska detuvo cualquier respuesta que viniera del joven y en su lugar propuso una ella misma.
—Tu padre sabía de su plan. Él estaba de guardia hasta el día de ayer, no creo que te hayas molestado en ir a contárselo tú. Lo sabía de mucho antes.
Sarian abrió ampliamente los ojos. A su lado, tanto Mira como Rade hicieron la misma expresión.
—Entonces, había un plan de escape antes de que Boza estuviese en esta situación ¿verdad?
La palabra “culpable” pasó por la mente del chico en ese momento.
—Bueno, ¿Por qué no me hablan de eso entonces? De por qué pensaban irse de la aldea.
Desde ese momento, todo lo que vino después fue una conversación sincera.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
Un largo suspiro acompañó a los hombros caídos de Valeska. Según lo que estuvo escuchado, Sarian y Mira pensaban marcharse desde hacía bastante tiempo. Su querido hijo tenía un extraño anhelo de viajar por el mundo y la chica, que se le pegaba desde que eran jóvenes, tenía la intención de acompañarlo.
A este plan de escape se le sumarían Rade y Boza en un intento de salvar a esta última.
Al comienzo parecía algo extraño para Valeska. El chico que había criado estos 4 meses, de repente parecía interesado en cosas que ni siquiera ella conocía. Pero cuando vio la forma en la que el chico hablaba de sus planes, sus deseos, sus intereses, lo entendió de inmediato. Detenerlo no era una opción.
—Así… que eso es a los que te has dedicado este mes entero. Es sorprendente.
El tono severo había desaparecido de la voz de la señora y su rostro se suavizo, mostrando una expresión cariñosa en lugar de sus ojos filosos. Sarian detuvo su explicación repentina y miró directamente a los ojos de sus madre.
—Bueno, no fui sólo yo.
Resistiendo el repentino impulso de estrujar su rostro con furia, Sarian decidió responder a la suposición de Valeska con una vaga respuesta.
—Cierto. Esta jovencita te ayudó. Son tal para cual. Dime, señorita, ¿Cuáles son tus motivaciones para acompañar a este chico irresponsable?
Esa pregunta tenía una única dirección y Mira pestaño con sorpresa. Aunque la pregunta era repentina, la chica no tardó en dar su respuesta.
—Esta vez… no pienso quedarme atrás.
Esta vez, los que se sorprendieron fueron los demás. Su respuesta no traía suficiente información, pero Mira se veía con tanta convicción que era difícil quitarle la razón.
Valeska sonrió ligeramente y se rindió a seguir presionando a los jóvenes. Ellos estaban decididos y ella no sería quien los detendría.
—Entonces les diré un par de cosas.
Lo que tocaba ahora era hablar del futuro.
—Sarian, eres un tonto.
—¿Eh?
Valeska no se conformó con insultarlo, ahora lo señalaba y sus ojos volvieron a perforar al joven.
—¿Acaso no sabes qué les hubiese sucedido si salían de la aldea?
—… Nos atraparía y nos regresarían ¿no?
—¡Claro que no!
La voz de Valeska retumbó en toda la habitación. Uno más que otro, los chicos dieron un pequeño brinco en el lugar y sus corazones se agitaron. Después de ver la sonrisa relajada que les había mostrado Valeska, ellos pensaron que la etapa del regaño se había terminado, pero no podían estar más equivocados.
—En cuanto salieran de la aldea, sin importar el motivo, serían considerados esclavos. Eso es lo que hubiese ocurrido. ¡¿Cómo pensaban recorrer el mundo de esa forma?!
Sarian no pudo evitar que sus ojos se abrieran al máximo de su capacidad.
«Esclavos. ¿Cómo que esclavos?»
—No lo escuchaste antes. Los rehúyas tienen prohibido salir de la aldea y los que lo hagan serán tomados como esclavos.
—Espera un momento, madre. No escuche nada de eso. Nunca lo mencionaste.
—Es porque no era necesario mencionarlo. Crees que alguien se molestaría en traer un rehúya a la aldea. Incluso, hacerlos esclavos es un buen destino. Alguien menos interesado le bastaría con matarlos.
La piel y el cuerpo del chico se helaron y este reaccionó erizando los pelos de su cola. La muerte no eran parte de sus planes para este viaje y ahora que lo mencionaban tan casual le resultó aterrador.
«Acaso ¿Estaba llevando a Mira y al resto… a su muerte?»
La vergüenza lo hizo voltearse a ver el rostro preocupado de sus compañeros de viajes. Incluso, sintió miedo de disculparse por su descuido, pero antes que su cabeza se llenara de escusas y arrepentimiento, una idea terrible nubló sus pensamientos.
—Un momento, madre…
Mirando de vuelta a Valeska, que no cedía en la intensidad de su mirada, Sarian tartamudeaba sus preocupaciones.
—Dijiste que, sin importar el motivo por el que salieran de la aldea ¿no?
—Así es.
Esto ayudó a entender a los otros chicos cual era el verdadero problema con eso.
—Boza
Mira se cubrió la boca con sus manos en cuanto pronuncio ese nombre. Rade comenzó a sudar y a intercambiar la vista entre la chica y Valeska.
—¿Qué quieres decir? No puede ser
Los tres chicos temblaban ligeramente y en varias ocasiones, Rade repetía estas palabras. Las miradas dolorosa de los tres motivaron a Valeska a continuar con su explicación, pero esta vez su rostro se veía calmado. Aunque no se dieron cuenta, esta expresión sirvió para que lo chicos recuperaran el aliento.
—No se preocupen. Me aseguré de que a Boza no le pase nada. Ahora mismo ella lleva consigo una carta que explica algunas cosas. Ya me encargué de todo.
Eso fue más que suficiente para que Sarian, Mira y Rade dejaran salir un suspiro junto a su ansiedad.
—Ahora, viene algo igual de importante. ¿Todavía se piensan marchas? Incluso, ¿sabiendo esto?
Esta era la segunda vez que les preguntaba de sus convicción. A diferencia de la primera vez, lo chicos era más conscientes del resultado de sus acciones y para deshacerse de cualquier esperanza, Valeska agregó,
—Boza, se convertirá en mi esclava y vivirá en mi casa. No piensen que puedo hacer mucho más por ella. Entienden eso ¿no?
La mirada de Valeska se mantuvo fija en Sarian, y a este le terminó robando las palabras.
Después de todo, la carta que Boza llevaba consigo, apenas la daba una buena vida en casa de Valeska. El viaje se alejaba cada vez más de las esperanzas del joven y nuevamente comenzó a llegar la desesperación.
La misma desesperación que lo obligó a tomar decisiones en el pasado, cuando era parte del otro mundo, y que terminó afectando a tantas personas.
Era desesperante. Todo lo que hacía era para cumplir su sueño, pero cada paso que daba para conseguirlo lo alejaba aún más. Si intentaba resistirse, terminaba afectando a las personas que lo rodeaba y no conseguía acercarse.
«¿Qué se supone que debo hacer?»
Sus pensamiento se reflejaron en su adolorido rostro. Sus cejas, frente y labios se arrugaban al mismo tiempo, pero lamentarse no le daría la respuesta. Lo único que conseguiría con esa actitud era frustrarse aún más.
—Esta aldea es agradable, ustedes son jóvenes todavía. No puedo decir que les queda mucha vida por delante, pero me parece un desperdició perseguir sueños imposibles.
Valeska hablaba con el corazón. Dos de estos chicos eran niños que en apenas unos meses habían crecido tanto como niños de 10 años. Ella se sentía triste de ver que tan rápido crecían sus pequeños hijos y es por eso que le entristecían todavía más, ver que sufrían.
—…Aun así.
Pero Sarian no parecía convencido con su propuesta. No tenía una respuesta, pero tampoco se rendía a aceptar ese premio de consolación.
—Aun así…pienso ir.
—… entiendo.
Su madre asistió al deseo egoísta de su pequeño. Era un evento tan común que no hacía falta explicar porque Valeska lo hacía.
—Será un viaje más complicado de lo que esperas.
Aun así, Sarian asintió.
—El peligro estará a la orden del día.
Aun así, Sarian asintió.
—Incluso, te encontraras con la terrible decisión de elegir entre tus sueños y otras cosas de igual importancia
Aun así, con algunas dudas… Sarian asintió.
—Está bien.
Valeska no tardo más en señalar algo de la parte trasera del chico. Cuando todos voltearon se encontraron con el equipaje que se tenía preparado para el escape del día anterior, y con la pregunta,
—A parte de tu lanza, allí llevas un arma, ¿verdad?
Un rostro de dudas se dibujó en los chicos.
—Ya sabes, un cuchillo, una espada. Incluso, puede ser una navaja.
—Ah, sí. Tengo un cuchillo.
Sarian no se detuvo a preguntar el motivo y se puso a registrar entre sus cosas.
—Gracias. Toma también tu lanza y acompáñame. Ah, jovencita, acompáñame también.
Valeska y Mira se apresuraron a la salida y Sarian comenzó a buscar las partes de su lanza portable. Rade, que seguía a su lado, las vio marcharse y se acercó a su hermano.
—¿Qué crees que hará?
—…No lo sé.
Sarian, con ambas partes de la lanza, salió también de la pequeña habitación acompañado de Rade. En el exterior, Valeska esperaba pacientemente a unos pasos de la entrada.
Después de ver por los alrededores un momento, Sarian preguntó,
—¿Y Mira?
—¿La chica? Vendrá en un momento ¿Qué le sucedió a tu lanza?
Valeska le preguntó en cuanto vio al chico con la lanza dividida en dos parte en cada una de sus manos. El joven, en lugar de responder a la pregunta, decidió armarla de inmediato frente a ella.
—Oh, eso es ingenioso. Eres un chico sorprendente, ¿sabes?
Con admiración, Valeska y Rade vieron como lo que era la lanza de Sarian cobraba forma con un par de giros en sus manos. El chico probó que el ensamblaje se había completado de manera exitosa sacudiendo la lanza un par de veces al aire.
Con el sonido sordo de la lanza atravesando el aire, la respiración agitada de dos personas se acercaba con los pasos de sus dueñas resonando en la plaza. Acompañando a Mira venía Vesna.
—¿Qué sucede… Valeska? ¿Para qué… me mandaste a llamar?
Con las palabras interrumpiese para tomar un poco más de aire, Vesna colocaba su mano en su pecho y lentamente enderezaba su cuerpo. Por una cuestión de estar en forma, Mira se veía recuperada desde el momento que llegaron.
—Vine de inmediato, cuando Mira me dijo que se trataba de la vida de Sarian.
Hacia un momento, Valeska usó a Mira para enviar el mensaje “se trata de la vida de Sarian”. Escuchar esto fue más que suficiente para que Vesna abandonara lo que estaba haciendo en ese momento y siguió a la joven en la carrera.
—Bueno, debí indicar que era de su futuro y no de su vida. Perdón por asustarte.
—¿Su futuro?
—Así es. ¿Sabías que tu hijo tiene intenciones de escapar de la aldea?
—¡¿Qué?!
—¡¿Eh?!
Sintiéndose expuesto por una de sus madres, Sarian miro de manera nerviosa la expresión atónita de la otra. Vesna parecía totalmente desconectada con este mundo tras escuchar a Valeska.
—No te preocupes. Yo tengo una idea. Es por eso que estamos todos aquí. —Valeska declaró apuntando al suelo de la plaza. Todos, incluida Vesna, bajaron la vista hacia el suelo, pero no parecía haber algo interesante para ver.
—Empecemos entonces.
Con el cuchillo que consiguió hacia un momento, Valeska apuntó a Sarian.
—Yo, Valeska, Exgeneral del ejército de Lazvad, ¡desafío al actual líder por el puesto!
—¡… !
Y el ruido de la plaza vino de todas partes. Los chicos, la jueza y el público regular que pasaba por esta zona detuvo sus movimientos en ese instantes. No era porque dudaran del juicio de la mujer que les hablaba con una voz imponente, sino porque no encontraron la mejor manera de responder a este evento repentino.
—…E-espera Valeska. Primeramente ¿C-cómo que Sarian se va? Y ¡¿qué es esto de un duelo de líder contigo?!
Vesna no contuvo su desesperación y le hablaba a su amiga agitando sus brazo pidiendo explicaciones. Valeska suspiro por la actuación poco madura de la joven madre y porque en el fondo sentía que su gran proclamación se arruino por la repentina interrupción de Vesna. Lo cierto es que Valeska siempre fue de las personas que prefería golpear en lugar de explicar cuando se trataba de los combates.
—Sarian se piensa marchar a pesar de lo peligroso y absurdo que es eso. Yo pienso detenerlo de cometer semejante equivocación. Es por eso que lo estoy enfrenando, para obtener mi deseo personal.
—U-un momento, madre. Aunque quieras pelear por ser líder, no eres una rehúya, ¿verdad?
—¡¿Es cierto lo que dice Valeska, Sarian?! ¡¿Te quieres ir de la aldea?!
Sarian lucía confundido, Vesna afligida y las personas que se comenzaban a aglomerar por los alrededores estaban emocionadas.
—Sarian, para alguien que leyó de las leyes, ¿no eres capaz de ver que nada me lo impide?
—¿Eh?
Valeska tenía razón. Nada le impedía ser la líder de la aldea si le ganará al actual jefe.
Vesna se preocupó al ser ignorada por su hijo y miró con determinación a su amiga.
—Si vences a mi hijo, es para forzarlo a quedarse.
—…
Pero Valeska también se negó a responder al principio. Hasta que finalmente abrió la boca.
—… no lo sé.
Aunque no dijo mucho.
—…
Vesna respiró con fuerza y alzando su mano derecha gritó,
—¡Comiencen!
Y el duelo entre la inesperada Valeska y el confundido Sarian, empezó.
Valeska no pierde el tiempo y ataca de inmediato. Es un ataque frontal sin mucho que ocultar. Sarian sigue sin ser capaz de reaccionar y decide bloquear en lugar de usar la ventaja de distancia de su arma. Un error grave.
Valeska, con apenas un movimiento de sus pies desbalancea a Sarian y este intenta usar una de sus manos para evitar una peor caída. Antes que pueda quitar toda la vista de su contrincante, Sarian tiene el ataque con cuchillo de Valeska encima.
En lugar de priorizar una cómoda caída, Sarian usa sus dos manos para sostener la sorpresiva fuerza de su no tan joven madre. El conoce de la fuerza monstruosa de Valeska cuando ella le hablo de su habilidad personal. No es algo parecido a lo que puede hacer su padre, sino que se trata de magia, la habilidad de raza de los humanos.
El asta de la lanza se dobla cuando detiene la muñeca derecha de Valeska y Sarian cae completamente de espalda al suelo. El golpe casi lo deja sin aliento, pero la patada de Valeska lo termina lanzando unos cuantos metros sin ser capaz de respirar.
—¡Ha!
Tratando de obtener aire, Sarian jadea lo más ruidoso posible y consigue su propósito, pero no está a salvo aún. Valeska, con un par de pasos ya está justo a su lado y una segunda patada le alcanza las costillas. El dolor se riega por todo su cuerpo y le entumece parte del mismo.
Con un par de giros desesperados, Sarian consigue algo de distancia para al menos verle el rostro a su madre. Ella no luce enojada ni triste. Valeska está totalmente concentrada en lo que hace, y si se comparara con la Valeska que peleaba en el ejército, la actual se estaba conteniendo lo suficiente como para que su mayor preocupación fuera no matar al chico.
Valeska se acerca con pasos lentos. Al parecer, considera que la pelea se terminará pronto. Para su sorpresa, Sarian no pierde el tiempo y consigue levantarse auxiliándose de su lanza.
—Hah, hah, hah.
Todo lo que sale por la boca del joven son jadeos desesperados, uno detrás del otro. El rostro de dolor que muestra a todos es una clara representación de lo compleja de la pelea y que está siendo destrozado por esta señora que con facilidad doblaría su edad si incluyera los vividos en el otro mundo.
—AAAh.
Pero eso no lo detuvo. Esta vez, es Sarian quien ataca. Es un desperdicio de ataque, en su carrera se tropieza un par de veces, su lanza no parece apuntar a ninguna parte y no sería capaz de usar la punta para atravesar a su madre. Valeska vio todo eso y decide permanecer inmóvil.
Tal como predijo, cuando Sarian está lo suficientemente cerca como para atravesarla sin piedad, el joven decide girar su lanza y golpearla con la madera en el cuerpo. Un paso adelante del joven, Valeska se zambulle debajo de la trayectoria de la lanza y evita el ataque con un solo movimiento. Ahora que el cuerpo del chico está totalmente expuesto, Valeska se apoya de su puño izquierdo para golpear la chico y volverlo a lanzar al suelo.
Sorprendentemente, Sarian resiste la caída por el primer golpe, pero igualmente sigue desbalanceado. Valeska le lanza un segundo y un tercer golpe. Sarian balancea su lanza, pero Valeska clava el cuchillo en el asta de 4 centímetros de grosor sin ninguna dificultad, deteniendo con éxito el ataque del chico.
En un momento, la lanza abandona las manos de Sarian y ahora, con las manos desnudas, Valeska comienza un incesante combo que solo detiene cuando el chico finalmente cae en la lona, en este caso, el duro suelo de la plaza.
—¡L-la ganadora es, Valeska!
Vesna decidió detener el combate en cuanto creyó conveniente. Normalmente, los combates terminaban cuando uno de los contrincantes era incapaz de responder, pero la joven madre consideró evitar que la pelea continuase. Tampoco hubo alguien que le reclamara su decisión y es que, ver el estado del chico y como se desarrollaba un combate tan unilateral fue suficiente para decidir quién era la ganadora.
Valeska no se detuvo y se acercó con pasos ligeros hasta donde descansaba Sarian con sus ojos abiertos y su respiración entrecortada. El chico dirigió su pesada vista hasta donde su madre lucia una pose imponente e intentó decir algo, pero sus cuerpo estaba tan cansado que apenas podía dejar escapar gruñidos y quejidos.
—Escucha, Sarian. Si pierdes la determinación en tus ataque, perderás el combate.
«¿Este es un consejo par cuando este bajo tierra? ¿Qué es todo eso de la determinación?»
Sarian escuchó el repentino consejo arrugando su frente. Al ver que no había más respuestas de su parte, Mira, Rade y la jueza que también era su madre se acercaron preocupados.
—Tranquilos, el chico está bien. Es el exlíder después de todo.
La voz relajada de Valeska sirvió para calmarlos y una vez liberada de esa presión, Vesna miró fijamente a su amiga.
—Valeska… ¿Qué es lo que vas a exigir?
Exacto, ¿Qué era lo que buscaba Valeska con todo esto? La curiosidad de las personas a los alrededores era suficiente como para que siguieran merodeando el lugar, a pesar de que esta pelea se había vuelto un tema familiar.
—Quería probar las habilidades de Sarian con mis propias manos. En dependencia del resultado decidiría qué pediría.
Viendo el resultado de la pelea, era fácil imaginar en que se basaría su deseo. Sarian fue golpeado y superado con demasiada facilidad. Si Valeska tenía la intención de probar su determinación, entonces esto solo podía ser visto como un fracaso.
Sarian no sabía si era por su frustración o por su tristeza, pero su rostro se distorsionaba con la única fuerza que le quedaba en el cuerpo. Las lágrimas comenzaron a asomarse mientras el chico pensaba en el peor resultado posible.
Valeska, por su parte, ignoró por completo los gestos de dolor del chico y se volteó nuevamente hacia Vesna y al resto de las personas de la plaza.
—¡Yo, como nueva líder de la aldea! ¡Exijo que Sarian se convierta en Embajador de los Rehúyas!
—… —Nadie entendió bien el significado de sus palabras, pero tampoco se atrevieron a interrumpirla.
—¡A partir de ahora, Sarian representará a la Raza Rehúya por todo el mundo!
Y con una cálida sonrisa, Valeska miró a Sarian que seguía con los ojos abierto y la boca sirviendo de entrada a las moscas.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
Un mes pasó volando. Al menos para la mayoría de los pobladores de la aldea. Para el nuevo embajador de lo rehúyas, este período fue largo y extenuante, sobre todo por las continuas intervenciones de su madre Valeska.
Durante todo este período, Sarian se estuvo preparando para ser un representante de su Aldea (y de su raza). Para conseguir llevar su voz por todos los rincones, los requisitos indispensables que tendría que cumplir eran: tener buen porte y un comportamiento elegante, tener varias cosas que aportar para llamar la atención de los gobernantes y sobre todo…
—Eres un inútil, una porquería, una raza inferior. Tú y toda tu aldea son bestias inmundas que sólo sirven para aparearse y morir.
…era esencial tener una gran resistencia emocional y eso era lo que estaba practicando en este momento. El ejercicio era sencillo, debía ser tolerante a los insultos que podrían volverse frecuentes en su viaje, y en su situación como persona que exige derecho por una raza que no los tiene, debía ser capaz de mantener la calma en todo tipo de situaciones.
El único problema con este entrenamiento era la profesora. Valeska, a lo largo de este mes estuvo enseñándole a manejar mejor su armamento y a dirigir pequeñas tropas ya que era toda una especialista en el tema, después de todo era una exgeneral de una de las tres grandes potencias mundiales.
Su educación no sólo se basaba en el combate, como miembro importante de la sociedad, Valeska fue educada con métodos refinados de comportamiento, una formación admirable y todo ese conocimiento se lo estuvo transmitiendo al joven durante este tiempo.
No había aparecido ningún inconveniente hasta este momento, pero… Al parecer, a Valeska no se le daba bien insultar. No era algo de que extrañarse, después de todo era una persona que definía la mayor parte de sus conflictos en el campo de batalla, así que el recitar de insultos que estaba mostrando era bastante deficiente y al chico no parecían afectarle en los más mínimo.
Él no fue el único que se dio cuenta de esto, Mira y Rade veían a la airada Valeska escupiendo una palabra tras otra sin recibir mucha reacción del joven. Sarian tenía 5 meses(unos 13 años para un humano), además de que contaba con la experiencia de un joven de 17 años en otro mundo, por lo que estos insultos vacíos y llenos de prejuicios absurdos no lo afectaría mucho. Es más, llegó a pensar que su querida madre, a pesar de los años, se veía muy infantil.
En ese momento, un pensamiento unánime pasó por las cabezas de los chicos y es que, cuando se trataba de insultar, Boza tenía el más alto nivel destructivo. Lamentablemente, ella no estaba disponible en este momento.
—Madre Valeska… creo que es suficiente.
—Apestoso… ¿eh? ¿Qué quieres decir?
—Lo que digo que es una pérdida de tiempo seguir. Tus insultos no me afectan, no creo que sea bueno practicar contigo ese aspecto, o bien, soy inmune a los insultos
Sarian hablo con la confianza de un chico que derrotaba por primera vez a un rival inalcanzables. Esa actitud orgullosa la molestó tanto que una sonrisa distorsionada se dibujó en su rostro.
—Con que inmune, ¿eh?
—Así es.
—Entiendo. Entonces no te va a afecta que hable de como jugabas con la mierda de tus hermanos, haciendo muñecos de arcilla; o como te comías los mocos que dejabas en el suelo…
—Eh… Eh ¡¿Cuándo hice eso?! ¡¿Cuándo?!
—Te daba tanto miedo dormir solo que, todas las noches que te despertabas, gritabas tan fuerte para despertar a los demás…
—¡Oye! ¡¿Qué cosas estas diciendo?! ¡Nunca hice nada de eso! —Avergonzado, Sarian intento una defensa absurda que convenciera a la sonriente Mira y las carcajadas de Rade.
—Es verdad lo que dices. Nunca hiciste nada de eso, pero te enojaste, así que perdiste.
—Oh
Una vez más, Valeska superó a su hijo y Sarian sólo pudo mirar al suelo avergonzado por lo que había dicho previamente.
—Recuerda que te atacarán con mentiras y calumnias en todo momento. Inclusos si son absurdas, no debes perder la cabeza.
—…Sí.
—Entonces, prepárate para mañana.
▲ ▼ ▲ ▼ ▲
El otro día llegó de inmediato. Hoy Sarian partiría a Zarco, la capital de Lazvad. Un carruaje había venido especialmente a recoger a la Exgeneral y al Embajador para llevarlos con el Gobernador de la ciudad. Mira los acompañaría como el compromiso del Embajador y Rade consiguió su boleto como guardaespaldas.
A la salida del pueblo, los esperaba un conglomerado de sus hermanos y hermanas, Milica, Melina, Lida, Kazimieraslawa. También estaban presentes Vesna, Uros y Bolek. Todos se reunían este día para despedir los chicos, los primeros rehúyas que saldrían de la aldea(en realidad fue Boza).
—Cielo, cuídate mucho.
—Sarian, se fuerte.
—Los quiero, mamá, papá.
Vesna se sujetó su enrojecidas mejillas y Uros se rascaba al cabeza. En una situación normal, que su hijos los llamará de esa forma era suficiente para conmoverlos, pero en esta situación excepcional, fue suficiente para que Vesna rompiera en lágrimas y Uros presionará sus labios a pesar de estar sonriendo.
Esta era la despedida. Era un acontecimiento triste y ver partir a los jóvenes era suficiente para recordarle el propósito por el que venían a saludar. Normalmente, un rehúya adulto no se relacionaba demasiado con su hijo, pero Sarian disfruto los momentos que pasaba con sus padre y ello se sintieron de la misma forma. Así que era normal que la tristeza se notara en sus rostros.
Era todo lo contrario para Bolek, que se veía furiosos desde que se enteró que su hija dejaría el pueblo con el “Lame botas”. No es que tuviera un odio por el chico, pero… en cada oportunidad que sus ojos se encontraban, Sarian tenía el descaro de pasar su brazo por la espalda de la chica.
—¡MIRA! ¡Qué ese lame botas no te toque hasta después del año!
—¡Yo también te quiero papá! —Al parecer eso no lo terminó escuchando bien.
Viendo a todos despedirse con caras entusiasmadas y caras tristes, Sarian, Mira y Rade volvieron a sus asientos con sus miradas decaídas. Aunque no parecían particularmente tristes, si no que más bien se veían confundidos.
—¿Madre Valeska…?
—¿Sí, Sarian?
—Ellos saben que regresamos en unas semanas, ¿no?
—Parece que no…
«¿y por qué no se los dijiste?»
Sarian prefirió callarse. Viendo la ligera sonrisa de Valeska. Lo más probable es que no tuviera la intención de decirlo. El motivo era sencillo. A Valeska le encantaba que le hicieran despedidas como estas. En cada combate que libró, ser despedida por la gente que depositabas sus esperanzas en ella y ser recibida como una heroína eran el combustible principal de su carrera militar.
A diferencia de esos grandes desfiles de la ciudad de Zarco, en donde las calles estaban abarrotadas y más de unas vez coreaban su nombre, este pequeño pueblo sólo le ofrecía una despedida familiar, con los miembro de aquellas dos casas y sus amigos más cercanos.
Si le preguntaran a Valeska, ella respondería con honestidad que los grandes desfiles eran impactantes y un increíble espectáculo, pero estas pequeñas despedidas le daban una sensación más familiar.
«Milica, es por esto que no quería regresar. Me gusta mi familia. Me gusta mucho mi familia».
De esta forma, los chicos iniciarían un viaje en dirección a Zarco y luego…